Nos ponemos en antecedentes
Uno de los temas más discutidos entre los profesionales de la alimentación hoy en día es si incluir los carbohidratos en nuestra alimentación diaria es beneficioso o perjudicial.
¿Qué ocurre hoy en día con la ingesta de carbohidratos?
La misión de la INSULINA consiste en transportar la glucosa del flujo sanguíneo a las células del músculo, la grasa y el hígado. Una vez ahí, se utiliza como combustible.
Cómo hemos comentado anteriormente, tenemos acceso a alimentos ricos en azúcar los 365 días del año, cuando exponemos nuestro cuerpo a niveles altos de insulina como resultado de una ingesta persistente de glucosa (mucha de la cual es consecuencia de un consumo excesivo de alimentos procesados con azúcares refinados que provocan picos de insulina que superan los límites saludables), nuestras células (musculares y/o grasas) se adaptan y disminuyen el número de receptores de insulina. Dicho de otro modo, nuestras células se desensibilizan a la insulina y se vuelven resistentes a ella, es decir, se vuelven capaces de ignorar la insulina, con lo cual pierden el poder de absorber la glucosa en la sangre. Por lo tanto, el páncreas reacciona liberando más insulina. Básicamente, las células no escuchan el mensaje de la insulina.
El sistema se ha descompuesto y ahora requiere una fuente externa (es decir, medicamentos para la diabetes) para mantener equilibrados los niveles de azúcar del cuerpo. Sin embargo, no olvides que no necesitas ser diabético para padecer altos niveles de azúcar en la sangre.
¿Cual seria entonces la solución?, ¿Eliminamos los hidratos de carbono de la dieta?.
Si te aterra la idea de someterte a una dieta en ausencia de carbohidratos, no desesperes, no todos los carbohidratos son iguales, ni el cuerpo los trata de la misma forma. La característica que los distingue es cuánto elevan el nivel de azúcar en la sangre y, a su vez, de insulina. Las comidas altas en carbohidratos, en particular las altas en glucosa simple, propician que el páncreas incremente la liberación de insulina para que este azúcar se almacene en las células. Y cómo hemos comentado, con el paso del tiempo, los niveles elevados de azúcar en la sangre ocasionan una sobre producción de insulina. Los carbohidratos que detonan el mayor disparo de azúcar en la sangre suelen ser los que más engordan. Incluyen cualquier cosa hecha con harinas refinadas (panes, cereales y pastas), almidones como el arroz, las patatas y el trigo, además de azucares líquidos como los refrescos, la cerveza y el zumo de fruta. Todos ellos se digieren con rapidez porque inundan el torrente sanguíneo con glucosa y estimulan el disparo de insulina, la cual almacena el exceso de calorías en forma de grasa.
Pero tranquilo, no todo está perdido, por otro lado tenemos los hidratos de carbono presentes en las verduras de hoja verde, como el brócoli o las espinacas, éstos están ligados a fibras no digeribles, por lo cual tardan más en descomponerse. En esencia, se hace más lento el traslado de la glucosa al flujo sanguíneo. Además, las verduras contienen más agua que almidones, lo que también disminuye la reacción del azúcar en la sangre.
No te des por vencido aún. Te prometo que en CrossWork lo hacemos tan fácil como sea posible. Efectivamente eliminamos el pan, la bollería, la pasta, las galletas, pero lo reemplazamos con otras cosas que quizá has estado evitando porque tienes la falsa noción de que por alguna razón son malas para ti, como la mantequilla, la carne, el queso y los huevos, así como con un verduras en abundancia (fuente principal de hidratos de carbono).
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